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GOBIERNO – CIUDADANOS: CHOQUE DE VISIONES

Nota complementaria a la conversación

No es, quizás, una novedad constatar la existencia de esta brecha de visiones sobre la realidad socioeconómica, la que  tiene el Gobierno y la de la población. Lo llamativo, en esta ocasión —marzo – abril 2013—, es que la hayan hecho tan evidente las reacciones de dos Ministros ante los resultados de una de la más importantes Encuestas de Opinión que se realizan en Costa Rica. Los comentarios que aportan al respecto, tanto los dos analistas entrevistados por el CEDI como sus interlocutores, sí añaden elementos importantes a la mera constatación del hecho permitiendo una mejor comprensión de las dimensiones del problema. (Ver entrevista)

Los principales son los siguientes:

  • El manejo de indicadores: su uso correcto y lo que da de sí;
  • El problema de visión de políticos y de sus asesores económicos: no es un problema de capacidad intelectual; es algo más…
  • La ausencia de espacios y mecanismos de comunicación y de rendición de cuentas entre el Gobierno y la población;
  • Algunos otros rasgos de funcionamiento de nuestra estructura democrática, tales como lo referente a los períodos presidenciales, la falta de mecanismos de rendición de cuentas, ….

 

El tono reflexivo de estos analistas y de sus interlocutores contrasta con la rapidez con que el Gobierno atribuye el problema a un problema “de imagen” y se apresura a invertir en programas de difusión —¿publicidad?— de lo que, en su opinión, están llevando a cabo pero que el pueblo no percibe.

 

Solo el tema de los indicadores es ya por sí solo una “caja de Pandora”. De manera directa se señala la “dictadura de los promedios”, que conlleva un uso inadecuado de indicadores nacionales para cubrir las diferencias regionales, de área, género y ocupación. En particular cuando interesa recuperar el enfoque territorial del desarrollo. De paso se hacen ver la falta de actualización de algunos índices, los cambios en sistemas de medición y, en definitiva, la poca pericia técnica en la utilización de informaciones censales por parte de los políticos o de sus asesores. Y, aunque no se dice explícitamente en las entrevistas y comentarios, resulta inevitable pensar en lo que todo científico social hoy maneja: que los datos y los indicadores son siempre un constructo, y que su alcance, —lo que muestran y lo que ocultan—, está condicionado por la visión y los propósitos de quienes los diseñan y los intereses de quienes los encargan y luego utilizan.

 

Con esto tiene que ver esas frases lapidarias de José Carlos Chinchilla: El problema de quienes gobiernan “no es solo cosa de inteligencia” sino de que  “no entienden lo que no quieren entender”; “se han encerrado en su propio discurso y se lo han creído”. Sin poner en duda la verdad de estos asertos, surgen otros interrogantes, ¿será solo que no se quiere entender o que no se puede, cuando se carece del contacto directo con las estrecheces que viven amplios sectores de la población? John Kenneth Galbraith, el gran economista norteamericano del siglo XX, hablaba de la “cultura de los satisfechos” apuntando a la manera como quienes todo lo tienen solucionado, se van segregando de las experiencias y necesidades del resto de la comunidad nacional. Padecen de forma trágica de una ceguera parcial para comprender vivencialmente las aspiraciones de quienes han sido excluidos de la dinámica de beneficios de la economía.

 

Sin duda que, además de la perspectiva de la que parten los políticos o quizás precisamente por ella, los analistas ponen de inmediato en cuestión la validez de lo que algunos llaman “modelo de desarrollo” aplicado en el país y que, en todo caso, puede identificarse como “estrategia de crecimiento” aplicada por más de veinte años en Costa Rica y que marca, en particular, los efectos distributivos, de inequidad, del conjunto de políticas públicas. Entonces, no es un problema de “imagen”, de falta de difusión de los esfuerzos gubernamentales. Es un asunto de opción, de visión y de herramientas. Los analistas entrevistados señalan como vías de superación el diálogo, con determinadas condiciones, y la decisión de poner a la persona en el centro de la economía y la política. También  la necesidad de recuperar la propuesta de la CEPAL de principios de la década de los 1990s, de transformación productiva con equidad. Estos caminos exigen la creación inmediata de mecanismos y espacios para concretarlos sabiendo que deben diseñarse con verdadera participación intersectorial e interinstitucional.

 

La presente nota, del Equipo del CEDI,  se refiere a la entrevista sobre el tema.

 

 


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