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Mirar con nuevos ojos la eficiencia y la inclusión: el caso de la atención en salud de personas con discapacidad.

Como parte de la Maestría Académica en Bioética (Universidad de Costa Rica-Universidad Nacional) la doctora María José Gallardo Arriagada seplanteó un trabajo de te

MJGAsis sobre el tema de eficiencia en salud, concretamente referido al caso de la inclusión de las personas con discapacidad. Las inspiraciones para un trabajo de investigación pueden ser diversas, en el caso de esta propuesta subyace la experiencia cotidiana que la doctora Gallado vive  en el Centro Nacional de Rehabilitación (CENARE), centro especializado en el tratamiento de personas con alguna discapacidad en Costa Rica. Es, sin duda, un intento valioso por señalar la necesidad de recurrir a otros supuestos más allá de los que prevalecen para medir qué tan bien –o qué tan mal- estamos actuando como sociedad en la inclusión en los servicios desalud de las personas con discapacidad.

Según los parámetros fijados para medir la eficiencia de un servicio de salud,  se pueden obtener no solo determinados resultados sino acciones en consecuencia que pueden resultar contradictorias. Es decir, si nos conformamos con parámetros que dicen poco sobre la situación de las personas en su realidad humana y más bien se recurre a parámetros dirigidos a generar números que pueden resultar triviales como las veces que una cama fue ocupada o el número de exámenes médicos realizados, se corre un serio peligro: tomar decisiones a partir de insumos altamente insuficientes, y por ende, tomar nuestras decisiones en materia de salud con sesgos que conducen a sostener situaciones poca deseables por las personas que las sufren.

Lo que habitualmente calificamos como problemas depende de cómo o con qué ojos veamos eso que podemos identificar como “la realidad”. Puede que la inclusión de personas con discapacidad y la manera en qué se miden los servicios que recibe esa población no sea un problema, por el contrario, puede ser una “situación controlada satisfactoriamente”. En este sentido, el trabajo de la doctora Gallardo pone, como se diría popularmente, el dedo en la llaga: ¿estamos midiendo correctamente, más aun, con los criterios adecuados la atención-inclusión en salud que reciben las personas con discapacidad? Es natural que cualquier estado responsable desee tener estadísticas que expresen de alguna manera qué tan bien o qué tal mal está satisfaciendo las necesidades de salud de la población, y que para ello busque los parámetros e indicadores que generen la información requerida. A pesar de ello, y es a lo que este trabajo llama, hay que cuestionarse seriamente si la comprensión de conceptos clave como eficiencia e inclusión concuerdan con las condiciones de vida a las que esta población en concreto, las personas con discapacidad, aspiran.

Con facildad puede parecer que no es importante, y hasta innecesario, discutir “trivialidades” conceptuales si lo que importa es dar atención a las personas que lo necesitan. Diremos, junto a la propuesta de la doctora Gallardo, que hay la necesidad de pensar de otro modo estas cuestiones que son neurálgicas: la eficiencia y la inclusión, para luego aspirar a mejores servicios y decisiones –también políticas- que los hagan posibles en favor una población particularmente vulnerable.

A continuación la entrevista a la doctora María José Gallardo Arriagada:

 

 

 


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