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1962 – 2012: 50 ANIVERSARIO DE LA INAUGURACIÓN
DEL CONCILIO VATICANO II

 

Es muy conocida la anécdota: alguien preguntó al Papa Juan XXIII qué esperaba del Concilio que había decidido convocar. La respuesta fue tan sencilla como contundente: “Aire fresco. Abrir una ventana para que entre aire fresco en la Iglesia”. Al cumplirse cincuenta años del inicio de esa extraordinaria Asamblea de la Iglesia Católica ya se han iniciado las reflexiones y publicaciones sobre el significado de ese evento. Teólogos y obispos debaten si se produjo o no “ruptura” en la línea que traía la Iglesia en los últimos siglos, si se introdujeron cambios verdaderamente históricos en muchas posiciones mantenidas sobre todo desde Trento y el Vaticano I. Pero, a otro nivel, quizás menos técnico, de formulación más sencilla y simbólica, pero más apegada a los propósitos declarados por Juan XXIII, surgen las inevitables preguntas. ¿Entró aire fresco en la Iglesia? ¿sigue entrando? ¿Se produjo y se mantiene un verdadero  aggiornamiento? ¿qué queda del Concilio? ¿Cuáles sus logros y limitaciones? ¿Qué retos están pendientes de respuesta?

El CEDI quiere unirse a toda la reflexión existente, buscando pistas para responder a esos interrogantes. A lo largo de los próximos meses, nos visitarán analistas y publicaremos sus reflexiones y las nuestras para ayudarnos a descubrir las tareas con que podemos contribuir a que el cristianismo se encuentre con el mundo moderno.


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