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Barva, madre de las aguas

 

El planeta con sus más de 4.500 millones de años de existir, ha sido capaz de ir progresivamente albergando la vida que en ella ha encontrado un lugar apto y acogedor. Las especies han sabido adaptarse y lograr exitosamente consolidar la vida en tantas formas y lugares que basta un poco de sensibilidad para simplemente maravillarse. El ser humano es parte de esta evolución maravillosa de millones de años y de especies, y de manera inevitable nos encontramos profundamente ligados a la vida como gran concepto y realidad.

Parece que hemos avanzado en la conciencia de no creernos tan especiales como para abusar de la naturaleza y no esperar graves resultados de vuelta, como un boomerang que amenaza nuestra irresponsabilidad con gravísimas consecuencias. Nuestro primer paso de acciones favorables al ambiente parece haber tenido grandes avances, pero no los suficientes como para generalizar actitudes y voluntades coherentes con la vida en el planeta y los recursos que la hacen posible.

 

Por ejemplo, Costa Rica mostró una certera visión desde el siglo XIX al firmar la ley No. 65 de 1888. Esta ley “declaró inalienable, de uso público,  miles de hectáreas a ambos lados de la cima de los cerros que están al norte del Valle Central, en la provincia de Heredia y parte de Alajuela, fundamentándose dicha declaratoria en la necesidad de  proteger el recurso hídrico de los ciudadanos del Valle.” (http://kioscosambientales.ucr.ac.cr/index.php?option=com_content&view=article&id=378:zona-inalienable-del-valle-central-en-peligro&catid=46:opinion&Itemid=67). Sin embargo hoy, lo que se llama se llama el Macizo del Barva es amenazado por ambigüedad en la aplicación de esta ley, por la falta de claridad en las responsabilidades institucionales locales y nacionales y por los intereses creados en una zona de indudable belleza escénica y natural. La tala de árboles, la ejecución de proyectos turísticos y de desarrollo urbanístico se abren paso en la zona. Y ya la omisión de las diferentes municipalidades ha sido objeto de denuncia y acción por parte de particulares y grupos organizados.

 

No es suficiente. Es importante que la ciudadanía reaccione y reclame el cumplimiento de la ley y la normativa que debería estarse aplicando, y que como se ha podido constatar mediantes caminatas y otras actividades, no se está cumpliendo. La fragilidad de la montaña, de la vida que hay en ella no puede soportar la ambición y la acción irresponsable del ser humano. El Macizo del Barva es de todas y todos, pero no como objeto de propiedad, sino como fuente de vida. De ello se han percatado las organizaciones de la zona que vienen desarrollando acciones de denuncia y educación en torno al tema. Ha surgido de esta acción un movimiento llamado “No toque el Barva”. Como una onda expansiva de responsabilidad y conciencia la acción de organizaciones individuales va tomando forma más allá de cada una, y promete convertirse en una fuerza ciudadana a favor del Macizo del Barva de cuyo vientre brota el agua y la vida. 
LagunaBarva

 

El Macizo del Barva es una de las zonas de recarga acuífera más importantes del país, de la cual se abastace la mayor parte del Valle Central. Desde 1888, previendo visionariamente su importancia para las futuras generaciones de costarricenses, se decidió proteger la zona. Para ello se creó el decreto 65 durante la administración de don Bernardo Soto que previó la necesidad de proteger la montaña que da la vida. En ella brota la vida, incluso la nuestra.


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