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Ser empresa eficiente y ser solidaria: un reto que no se puede postergar”


Convocados por el CEDI asistieron alrededor de 15 personas, representando a diversas organizaciones e instituciones. Se contó con la presencia de Cokomal, Conexo, Chietón Morén (tienda de comercio justo), Cooperativa de Autogestión Sula-Batsú, Cáritas Costa Rica, Pastoral Social de Pérez Zeledón y de Limón, productores independientes, Asociación de Mujeres Agroindustriales Nueva Generación y la Comisión de la Mujer de la Municipalidad de San Rafael de Heredia. Las experiencias todas muy diversas e interesantes, sobre todo para propiciar un riquísimo espacio de aprendizaje e intercambio.

En la primera partallercito1te de este taller se contó con el aporte de tres participantes, Yasy Morales, Carlos Hernández y el señor Jan Westra, quienes desde su propia experiencia compartieron las principales inquietudes y preocupaciones acerca de las dificultades, retos y posibilidades de quienes se deciden a emprender desde la solidaridad y la cooperación. Posterior a este espacio, en donde se fueron descubriendo importantes cuestiones acerca de lo que llamamos empresas de economía solidaria, el profesor Razeto nos introdujo a un análisis muy interesante de una de las principales cuestiones de su pensamiento, en cuanto al funcionamiento de este tipo de empresas. Hay que decir que lo primero que reconoció este especialista fue que, efectivamente, este tipo especial de organización económica enfrenta un doble reto, ser empresas eficientes y productivas sin dejar de ser solidarias. Este reto, comentaba el profesor Razeto, requiere comprender cómo funciona y sobre todo cómo organiza la empresa de economía solidaria los factores productivos, que como cualquier empresa los requiere para llevar a cabo la producción de un bien o un servicio.tallercito2

Muy interesante resulta este planteamiento, especialmente porque hace visible y evidencia el efecto económico que tiene la solidaridad no solo para posibilitar un tipo especial de empresa sino además explicaba como esta solidaridad y cooperación potencian el mismo proceso productivo. La solidaridad como un factor productivo, llamado Factor C por su afinidad con palabras como cooperación, comunicación, comunión, comunidad entre otros. Permite el profesor, con este planteamiento, una sistematización muy iluminadora de cómo la solidaridad en la economía solidaria no es un gesto de bondad para con otros, sino la creación que colectivamente se lleva a cabo cuando un grupo de personas une sus voluntades, sus emociones y sentimientos en torno a un objetivo común que la empresa materializa. Nos recuerda además, como los otros factores productivos, partiendo del trabajo toman un nuevo matiz en la economía solidaria, ya que desde esta propuesta el Factor C redefine cada factor, le da nuevo contenido y permite que entendido así los seres humanos puedan llevar a cabo la actividad económica con autonomía, con eficiencia y solidaridad. Con ello se hace posible que quienes participan de la economía solidaria y de las empresas de economía solidaria tengan una mejor opción de encontrar en el trabajo asociativo una ruta de realización humana más efectiva. Queda una agradable sensación después de esta actividad, sobre todo a partir de quienes gentilmente aceptaron esta invitación, porque con cada participante de este taller se hace manifiesto que el camino para una mejor y más humana práctica económica ya comenzó, quizás falta camino y hay cosas por mejorar y aprender, pero ya hay muchos y muchas que están en camino, convencidas de que esta ruta es buena y vale la pena convocar a otros que quieran aportar por la economía solidaria.

 


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